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jueves, 2 de julio de 2009

Algun dia...



Me gusta ver pasar a las personas por debajo de mi ventana, me gusta realmente, me gusta pensar, que al otro lado del mundo existe una persona que esta mirando la ventana, pensando si encontrara el amor, a veces paso horas en esa ventana, esperando quizás, a que pase el amor de mi vida, existen veces que cierro la ventana solo por que el sueño esta por vencerme, pero al fin y al cabo, yo se que no es así, el amor no siempre toca la puerta, o no siempre, por lo menos.



Algunos días, tengo unas ganas enormes de bajar, y besar, a la primer mujer que pase, pero mi ética, me lo impide, o quizás la vergüenza, algunos otros días, me la paso enamorándome, de personajes de los libros, Remedios, Mariana, Julieta, Ana, Remedios “la bella”, entre otras, gasto mi vida, preguntándome, como seria mi vida si les conociera, si se acabaría el gris, o si se pondría mas obscuro.



Otras veces, invento historias, que al amanecer se vuelven ciertas, como las que les dejo a continuación.



Desperté, un poco, cansado como siempre, me acuchillaban los recuerdos de tu partida, ya habían pasado dos semanas de tu partida, y yo seguía teniendo tu ropa tendida al lado de mi, tu lado de la cama, no las podía quitar, tenia miedo de que te alejaras de mi (como si no ya lo hubieras hecho), sonó la alarma, desde que te fuiste duermo menos, tome mis cosas, y me metí al baño.



Salí del baño un poco feliz, no pelear, de quien son los pelos de la bañera. Me vestí con las mismas noticias de siempre, aburridas, sangrientas, monótonas. Preparo algo de desayuno (de lo poco que hay), lo como tranquilo mientras me acompaña Silvio y su guitarra, terminando, el desayuno, me pregunto por que me despierto tan temprano, si no tengo a quien llamar, sin que me recuerde a ti.



Decido, salir, a donde sea, solo quiero librarme de esta enorme ciudad, que se hunde en mi cuarto, tomo el metro, con dirección al centro, asi que tenia que hacer un transborde, y ahí fue cuando paso todo.



La vi. Era hermosa casi como siempre, como la recordaba hasta ese momento, la seguí, eran los mismos ojos, la misma forma de caminar, solo quería decirle que la amaba, y desparecer de su vida para siempre. Entonces la alcance la tome del brazo, ella volteo, mi cuerpo se estremeció al ver su cara, sentí un golpe de electricidad, que recorrió mi cuerpo desde cabeza a pies, pasando por mis piernas, abdomen y estallando en mi corazón.
Ella dijo con un cierto extraño –Carlos-
yo simplemente dije –Ana-





4 Los que Comentan:

Oriette D'Angelo says:
at: jueves, julio 02, 2009 dijo...

Oh! está hermosisimo! me encanto, me gustó muchisimo el final.

Silvio es el mejor acompañante de todos, al igual que Manolo García... son mis grandes amantes musicales, no se sencillamente que haria sin su musica.

Yo tambien tengo amores literarios, pero son los escritores, no los personajes... estoy enamorada de Octavio Paz y me casaré con el cuando me muera.

Saludos =D

César A. Cortés says:
at: viernes, julio 03, 2009 dijo...

Muy buena tue entrada me ha gustado mucho, y ceo que no eres el unico que alguna ves se ha enamorado por ais decirlo d eun personaje, y me encanta la forma en la que expresas lo que dices, y ojala amigo mio puedes nuevamente encontrar ha esta joven y ser feliz.

saludos¡¡

Lycan

Unknown says:
at: viernes, julio 03, 2009 dijo...

Deje pasar algunas entradas sin comentar, pero ahí te voy en esta:
Yo me enamoro constantemente de los personajes (¿como no hacerlo?) Pero recuerdo bien la primera vez que sucedió, de eso hace un buen numero de años (glup!)
Quede prendado de tal manera que por mucho tiempo me jure, que si alguna ves tenia una hija le pondría su nombre.

La novela: Los tigres de Mompracem
Autor: Emilio Salgari
Personaje: era conocida como “la perla de Labúan”
Han venido otros, pero nunca olvidamos la primera vez ¿no?

Bien por las entradas, no aflojes y no descuides lo que ya sabes que no debes descuidar.

Saludos desde las montañas del sureste chilango!!!!

the teary-eyed says:
at: viernes, julio 03, 2009 dijo...

No es gastar la vida eso. Ya estaríamos muertos tanto tú como yo.